Leyendo algunos de los conceptos que Nicholas Negroponte apunta en su libro, El mundo digital, me encuentro con uno especialmente simpático. Todo el mundo tiene una cuñada digital o, en su defecto, una suegra, un amigo o un mayordomo, si procede.
Esto sucede con la digitalización que ha puesto a nuestro alcance una cuñada (puestos a imaginar, prefiero la visión de la suegra) que nos recomienda todo tipo de información personalizada.
Una de esas cuñadas (o suegras), por poner un ejemplo cercano, que todos tenemos al acceder a la web es Youtube . Este servidor de videos profesionales y caseros registra tus gustos cuando navegas por su infinito contenido. La sorpresa llega después y cuando vuelves a conectarte te sugiere visualizar un video de los Jonas Brothers (que por error habías visualizado...), además de otros videos similares. De este modo, Youtube entiende tus afinidades en su site y los traduce en forma de recomendaciones para que te enganches a videos tontos (que te quitan tiempo para hacer otras tareas, véase trabajos universitarios).
En esas se ha producido el paradigma de la información, un paradigma que cambia Antena3 noticias por una suegra cibernética enchufada las 24h del día que te dice qué es lo mejor para tí. Así, si antes eran los grandes informativos los que decidían de qué me informaba, ahora mi suegra me sugiere esas noticias que pueden interesarme sólo a mí, además de las que yo mismo busco. Porque si el caso Millet me parece escandoloso, peor me parece que reduzcan la zona de aparcamiento en mi calle.
En definitiva, muchos sites intentan convertirse en nuestras suegras aconsejándonos, pero, nosotros también catalogamos la información y la sugerimos a nuestros amigos. ¿Nos convierte eso en suegras?
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