
Una apuesta es una apuesta aquí, y en la China. Pero también en Internet. Y las redes sociales como Facebook son una plataforma muy senzilla para hacer este tipo de apuestas o bromas.
Lo recoje la Vanguardia digital y es que un joven creó un grupo en Facebook el pasado fin de semana con el título "Si se meten 1.000.000, yo José Romero me tatúo los 151 Pokemon en la espalda", sin saber que Internet no es un mundo abstracto, sino una prolongación de nuestra vida, de la vida real. En poco más de 24 horas, más de 50.000 personas en todo el mundo retaban al chico a realizar la promesa. El éxito, o el fracaso, de esta apuesta se ha magnificado tanto que en 6 días cuenta con medio millón de fans aproximadamente, y la cosa va in crescendo.
Con tanto revuelo, el chico, acojonado por la rapidez con que la gente se apunta al carro del morbo y la verguenza ajena (entre ellos acabo de ver a mi primo...), ha decidido cerrar su perfil en Facebook y abandonar su promesa; lo que ha provocado reacciones de todo tipo, entre ellas, la creación de grupos en contra de este tipo de iniciativas.
La moraleja de esta historia son muchas: uno, la vida en Internet no está desvinculada de la vida real, por tanto, todo lo que se hace en la red, conlleva su repercusión; dos, los padres necesitan inculcar a sus hijos ciertos comportamientos tanto en la vida real como en Internet (esto cada vez se parece más a Matrix); y tres, este tipo de grupos en masa a través de Facebook puede convertirse en una amenaza contra algunas personas, pero también puede ser "utilizado" por marcas con el fín de prescribir sus productos.
¿No pagan algunas empresas a bloggers, líderes de opinión en su campo, para que posteen a su favor? Entonces, ¿por qué no iban a hacerlo usuarios de Facebook, normales y corrientes?
Lo recoje la Vanguardia digital y es que un joven creó un grupo en Facebook el pasado fin de semana con el título "Si se meten 1.000.000, yo José Romero me tatúo los 151 Pokemon en la espalda", sin saber que Internet no es un mundo abstracto, sino una prolongación de nuestra vida, de la vida real. En poco más de 24 horas, más de 50.000 personas en todo el mundo retaban al chico a realizar la promesa. El éxito, o el fracaso, de esta apuesta se ha magnificado tanto que en 6 días cuenta con medio millón de fans aproximadamente, y la cosa va in crescendo.
Con tanto revuelo, el chico, acojonado por la rapidez con que la gente se apunta al carro del morbo y la verguenza ajena (entre ellos acabo de ver a mi primo...), ha decidido cerrar su perfil en Facebook y abandonar su promesa; lo que ha provocado reacciones de todo tipo, entre ellas, la creación de grupos en contra de este tipo de iniciativas.
La moraleja de esta historia son muchas: uno, la vida en Internet no está desvinculada de la vida real, por tanto, todo lo que se hace en la red, conlleva su repercusión; dos, los padres necesitan inculcar a sus hijos ciertos comportamientos tanto en la vida real como en Internet (esto cada vez se parece más a Matrix); y tres, este tipo de grupos en masa a través de Facebook puede convertirse en una amenaza contra algunas personas, pero también puede ser "utilizado" por marcas con el fín de prescribir sus productos.
¿No pagan algunas empresas a bloggers, líderes de opinión en su campo, para que posteen a su favor? Entonces, ¿por qué no iban a hacerlo usuarios de Facebook, normales y corrientes?
me ha gustado mucho esta entrada, entre otros motivos porque últimamente veo demasiados grupos "chorras" por el facebook a los que la gente se une casi sin pensárselo. el último de ellos es este: "RECIBIR NOTIFICACIONES CUANDO ALGUIEN VISITE TU PERFIL, FUNCIONA"
ResponderEliminarno sé por qué, pero mi humilde (y creo q bastante larga) experiencia en el mundo virtual, cuando alguien escribe con mayúsculas, y cierra con un ", FUNCIONA" no me lo creo demasiado... (aún así este grupito está llegando a los 123.000 admiradores...)
lo q me gustaría saber es qué ganan exactamente los que crean este tipo de grupos con q la gente se haga fan masivamente...